El orígen de Mijas se remonta a épocas remotas, como así lo atestiguan los diversos restos encontrados tanto en el cerro donde se levanta la iglesia parroquial como en otros lugares de cercanías.
Ya en la época de los romanos la villa era conocida con el nombre de Tarnisa o Tarmina. Entonces debió ser un lugar próspero, sobre todo si se tiene en cuenta su cercanía a la calzada que unía Málaga con Cádiz. (Ver la Prehistoria y Edad Antigua en Mijas)
Mijas fue conquistada por los árabes en fecha muy temprana, concretamente en el año 714, por Abdalaziz, hijo de Muza, gracias a un pacto que hicieron con los pobladores hispanogodos. Precisamente fueron los árabes quienes contrajeron la denominación romana de Tarmina y la convirtieron en «Mixa», término que, castellanizado, quedó en Mijas. Durante la rebelión muladí encabezada por Omar Ben Hafsun (finales del siglo décimo y principios del undécimo), Mijas perteneció sucesivamente al emirato y a los seguidores del rebelde. Fue reconquistada, tras la toma de Málaga, por las tropas cristianas en 1487, justo antes de que cayera el reino nazarí. Durante la lucha posterior, Mijas se convirtió en Capitanía General. Los cristianos llegados del norte para repoblar la zona se unieron a una buena parte de la población musulmana que prefirió permanecer allí, pese a la derrota. Fiel a Juana «La Loca» en la guerra de las Comunidades, Mijas recibió de la soberana el título de Villa en 1512, junto a un premio aún más preciado: quedó libre del pago de alcabalas. Más tarde la Corona le concedió otro honor: el de la consideración de Muy Leal.

Mijas es uno de los municipios más extensos de los 103 de la provincia de Málaga (el nº 12 en cuanto a extensión), con 148,8 km² que se extienden desde la sierra de la que toma su nombre hasta la misma orilla del Mediterráneo, quien lo baña en más de 14 kilómetros. Esa costa también guarda huellas del pasado, como las torres almenaras de Calahonda, Calaburra, La Nueva y la Vieja de la Cala del Moral… El municipio se divide en tres núcleos: Mijas Pueblo, Las Lagunas y La Cala, además de algunas zonas rurales que aún conservan su entidad, como Valtocado, la Alquería y Entrerríos, amén de las más de 150 urbanizaciones repartidas por todo el término municipal. Mijas Pueblo se sitúa sobre la ladera de la sierra, a unos 428 metros sobre el nivel del mar, lo que le ha permitido tener una posición privilegiada para la defensa de la zona en tiempos anteriores. Su clima y situación han hecho de Mijas un lugar turístico por excelencia en el que, además, muchos extranjeros han fijado su residencia (están contabilizados extranjeros de más de 78 nacionalidades). Pero no son las únicas causas. Y es que la historia ha dejado un museo repartido por sus calles: los restos de la muralla árabe que sirvió de fortaleza y que fue destruida en la Reconquista; el campanario de la iglesia de la Inmaculada Concepción; la ermita del Calvario… De todos modos, para conocer Mijas hay que pasear por «El Barrio». Es la parte más antigua de la localidad y el lugar en el que se conserva la esencia de la Andalucía blanca, encalada y engalanada con rejas y flores. Un barrio en el que algunas casas se han querido unir a la naturaleza, aprovechando la forma de algunas cuevas para integrarlas en sus hogares y formar parte de ellos. Pero también hay que conocer sus parajes, como el de la Sierra de Mijas, auténtico paraíso de la Naturaleza donde, según cuenta la leyenda, la Virgen María se apareció a los pastores Juan y Asunción. Para conmemorarlo, y en el interior de una gran roca, se levantó un pequeño santuario conocido como Virgen de la Peña. En esta ermita se guarda la imagen de la patrona, tallada en madera allá por el año 850. Este mismo lugar, también llamado El Compás, tiene uno de los miradores más espectaculares de la localidad teniendo el privilegio de que desde allí no sólo se contempla el hermoso paisaje sino, que de un vistazo, podemos admirar toda la costa.

(Fuente Historia de Mijas – Costa del Sol Málaga – Diputación de Málaga)